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martes, 18 de enero de 2011

EL PRINCIPE Y EL MENDIGO

Había una vez un príncipe que vivía en un palacio y poseía todo lo que deseara tener,como corresponde a todo príncipe de cuento. En la mañana de esta historia, ve pasar a un mendigo pidiendo limosna con un platillo. El príncipe lo manda llamar e intenta tirar algunas monedas en su extraña escudilla amarillenta. Pero el mendigo lo detiene y le dice:
-Perdona, señor, tú eres el hombre más rico del mundo; si de verdad quieres darme una limosna, y te confieso que no estás obligado, dame suficiente para llenar mi plato. No me des dinero si no quieres, dame comida o basura, pero dame tanto como para colmar mi escudilla. Si no quieres o no puedes hacerlo, preferiría que aguardes al próximo mendigo para complacer tu caridad de esta mañana.
El príncipe se sorprende, está tentado de echarlo a patadas, pero piensa que quizá el pordiosero tenga algo de razón. Si un príncipe no puede dejar satisfecho a un mendigo, quién lo haría.
El poderoso palmea las manos y aparecen dos sirvientes con una bandeja repleta de bolsitas de cuero llenas de monedas. Sin decir una palabra, el príncipe comienza a echar las monedas en el platillo y ve con sorpresa cómo desaparecen inmediatamente en el fondo del recipiente. No puede creer lo que sucede, pero unos segundos después de haber echado las últimas monedas, el platillo está tan vacío como cuando el mendigo llegó.
El soberano llama a su consejero y al poco rato es traído un arcón lleno de valiosas joyas de todas partes del mundo. Al principio de a puñados, y luego con la ayuda de los sirvientes, todos echan alhajas en la escudilla para conseguir llenarla aunque sea por un instante... pero no hay caso, el fondo amarillento parece tragarse instantáneamente todo lo que cae. Fastidiado, el príncipe manda a traer fuentes llenas de comida y lo mismo vuelve a suceder, el plato permanece tan vacío como siempre.
Derrotado el soberano, detiene a los diez sirvientes que ahora a un tiempo siguen echando infructuosamente panes y frutas en la escudilla. 
-Me has vencido —dice el príncipe. Yo, el más poderoso de los hombres, no puedo llenar el plato de un mendigo. Aprenderé esta lección de humildad... Por favor, quédate a comer conmigo y cuéntame de dónde sacaste esta escudilla mágica que nunca se llena.
-Meses atrás —responde el mendigo— mi viejo plato de madera se rompió. Buscando un tronco caído para tallar una nueva escudilla, me crucé una noche con un cadáver tirado al costado del camino. Los animales habían devorado la carne del pobre desgraciado y sólo quedaba el esqueleto pelado. Seguro de que no dañaba a nadie, conseguí prestada una sierra de unos granjeros y corté la parte superior de su cráneo. La lavé y, desde entonces, la uso como plato. Lo que has visto, príncipe, no es magia, lo que sucede es que este cráneo conserva todavía algunas de las propiedades que tenía cuando era parte de la cabeza del hombre; y la cabeza, majestad, siempre es insaciable.

miércoles, 14 de julio de 2010

Paseo Nocturno - Rubem Fonseca



Llegué a la casa cargando la carpeta llena de papeles, relatorios, estudios, investigaciones, propuestas, contratos. Mi mujer, jugando solitario en la cama, un vaso de whisky en el velador, dijo, sin sacar lo ojos de las cartas, estás con un aire de cansado. Los sonidos de la casa: mi hija en el dormitorio de ella practicando impostación de la voz, la música cuadrafónica del dormitorio de mi hijo. ¿No vas a soltar ese maletín? Preguntó mi mujer, sácate esa ropa, bebe un whisky, necesitas relajarte.

Fui a la biblioteca, el lugar de la casa donde me gustaba estar aislado y como siempre no hice nada. Abrí el volumen de pesquisas sobre la mesa, no veía las letras ni los números, yo apenas esperaba. Tú no paras de trabajar, apuesto que tus socios no trabajan ni la mitad y ganan la misma cosa, entró mi mujer en la sala con un vaso en la mano, ¿ya puedo mandar a servir la comida?



La empleada servía a la francesa, mis hijos habían crecido, mi mujer y yo estábamos gordos. Es aquel vino que te gusta, ella hace un chasquido con placer. Mi hijo me pidió dinero cuando estábamos en el cafecito, mi hija me pidió dinero en la hora del licor. Mi mujer no pidió nada, nosotros teníamos una cuenta bancaria conjunta.
¿Vamos a dar una vuelta en el auto? Invité. Yo sabía que ella no iba, era la hora de la teleserie. No sé qué gracia tiene pasear de auto todas las noches, también ese auto costó una fortuna, tiene que ser usado, yo soy la que se apega menos a los bienes materiales, respondió mi mujer.

Los autos de los niños bloqueaban la puerta del garaje, impidiendo que yo sacase mi auto. Saqué el auto de los dos, los dejé en la calle, saqué el mío y lo dejé en la calle, puse los dos carros nuevamente en el garaje, cerré la puerta, todas esas maniobras me dejaron levemente irritado, pero al ver los parachoques salientes de mi auto, el refuerzo especial doble de acero cromado, sentí que el corazón batía rápido de euforia. Metí la llave en la ignición, era un motor poderoso que generaba su fuerza en silencio, escondido en el capó aerodinámico. Salí, como siempre sin saber para dónde ir, tenía que ser una calle desierta, en esta ciudad que tiene más gente que moscas. En la Avenida Brasil, allí no podía ser, mucho movimiento. Llegué a una calle mal iluminada, llena de árboles oscuros, el lugar ideal. ¿Hombre o mujer?, realmente no había gran diferencia, pero no aparecía nadie en condiciones, comencé a quedar un poco tenso, eso siempre sucedía, hasta me gustaba, el alivio era mayor. Entonces vi a la mujer, podía ser ella, aunque una mujer fuese menos emocionante, por ser más fácil. Ella caminaba apresuradamente, llevando un bulto de papel ordinario, cosas de la panadería o de la verdulería, estaba de falda y blusa, andaba rápido, había árboles en la acera, de veinte en veinte metros, un interesante problema que exigía una dosis de pericia. Apagué las luces del auto y aceleré. Ella sólo se dio cuenta que yo iba encima de ella cuando escuchó el sonido del caucho de los neumáticos pegando en la cuneta. Di en la mujer arriba de las rodillas, bien al medio de las dos piernas, un poco más sobre la izquierda, un golpe perfecto, escuché el ruido del impacto partiendo los dos huesazos, desvié rápido a la izquierda, un golpe perfecto, pasé como un cohete cerca de un árbol y me deslicé con los neumáticos cantando, de vuelta al asfalto. Motor bueno, el mío, iba de cero a cien kilómetros en once segundos. Incluso pude ver el cuerpo todo descoyuntado de la mujer que había ido a parar, rojizo, encima de un muro, de esos bajitos de casa de suburbio.

Examiné el auto en el garaje. Pasé orgullosamente la mano suavemente por el guardabarros, los parachoques sin marca. Pocas personas, en el mundo entero, igualaban mi habilidad en el uso de esas máquinas.
La familia estaba viendo la televisión. ¿Ya dio su paseíto, ahora estás más tranquilo?, preguntó mi mujer, acostada en el sofá, mirando fijamente el video. Voy a dormir, buenos noches para todos, respondí, mañana voy a tener un día horrible en la compañía.

sábado, 29 de mayo de 2010

PSICOANALIZATE..

Ve leyendo pregunta por pregunta.
Inmediatamente después de leer cada pregunta contéstala y escribe en tu hoja.
Lee las siguientes preguntas.
Mientras las vas leyendo, imaginate la escena descrita en tu mente.
Y lo más importante: escribe en tu hoja de respuestas LA PRIMERA RESPUESTA que se te venga a la cabeza.
No dejes pasar mucho tiempo para que pienses las respuestas.
Cuanto más espontáneas sean tus respuestas, mejores serán los resultados al final.

PREGUNTAS:

1. Te encuentras caminando en el bosque, pero estás solo, ¿con quién te gustaria ir o estar en el bosque?

2. Sigues caminando por el bosque y de pronto ves un animal, ¿que animal ves?

3. ¿Cómo interactuan tú y el animal?, es decir, ¿que pasa entre el animal y tú?

4. Sigues caminando por el bosque y te vas internando cada vez mas, hasta que descubres que llegas a un lugar despejado y plano. En ese claro hay una casa, es la casa de tus sueños ¿que tamaño tiene esa casa?

5. La casa de tus sueños que estás viendo ¿tiene reja o algo que la proteja?

6. Después de pensarlo decides entrar a la casa de tus sueños. La exploras un poco y descubres que llegas al área del comedor y justo enfrente de ti está la mesa para comer. Describe que es lo que ves SOBRE y ALREDEDOR de la mesa.

7. Sales de la casa por la puerta trasera y te das cuenta de que hay una taza tirada en el piso. ¿De que material está hecha esa taza?

8. ¿Que haces con esa taza?

9. Sigues caminando hasta llegar al límite de la propiedad de la casa de tus sueños. Justo en ese lugar te das cuenta de que estás parado a la orilla de un cuerpo de agua. ¿Que es exactamente ese cuerpo de agua que estás viendo?

10.¿Cómo haces para cruzar el agua?


_________________________________________________________


Esta prueba es una prueba psicologica relacional.
Las respuestas que escribiste para cada una de las preguntas son importantes para conocer los ideales que manejas en tu vida personal.

El analisis es el siguiente:

1. La persona con la que estás caminando es la persona mas importante en tu vida.

2. El tamaño del animal que viste representa la percepción que tienes sobre el tamaño de tus problemas.

3. El grado de interacción que tienes con el animal representa cómo manejas tus problemas, es decir, cómo eres de pasivo o de activo ante un problema.

4. El tamaño de la casa de tus sueños representa lo ambicioso que eres para resolver tus problemas.

5. Si no ves ninguna reja, indica que eres una persona muy abierta. La gente para ti es bienvenida a cualquier hora y en todo momento. Por otro lado, la presencia de una reja en la casa, indica una personalidad mas cerrada. En este caso, eres una de esas personas que preferirian no recibir a ninguna visita que no hayas estado esperando.

6. Si en la mesa no viste comida, gente o flores, entonces generalmente eres una persona infeliz.

7. La durabilidad del material del que está hecha la taza representa la forma cómo tu percibes la durabilidad de la relación que mantienes con la persona de la respuesta No. 1.
Por ejemplo, si viste una taza de hielo seco, de plástico o de papel, entonces es una relacion desechable. Pero si por otro lado, tu taza es de metal o de cerámica, entonces la percibes como muy durable.

8. Lo que hayas decidido hacer con tu taza representa tu actitud hacia la persona nombrada en la respuesta No. 1.

9.E l tamaño del cuerpo de agua que viste representa el tamaño de tu deseo sexual.

10. Lo que te mojes al cruzar el agua, indica la importancia relativa de tu vida sexual.

HAY QUE BUSCARSE UN AMANTE

Muchas personas tienen un amante y otras quisieran tenerlo.

Y también están las que no lo tienen, o las que lo tenían y lo perdieron.

Y son generalmente estas dos ultimas, las que vienen a mi consultorio para decirme que están tristes o que tienen distintos síntomas como:

insomnio
pesimismo
crisis de llanto
falta de voluntad
o los mas diversos dolores.

En fin, palabras más, palabras menos, están verdaderamente desesperanzadas.

Me cuentan que sus vidas transcurren de manera monótona y sin expectativas, que trabajan nada mas que para subsistir y que no saben en que ocupar su tiempo libre.

Antes de contarme esto ya habían visitado otros consultorios en los que recibieron la condolencia de un diagnóstico seguro: "Depresión" y la infaltable receta del antidepresivo de turno.

Entonces, después de que las escucho atentamente, les digo que no necesitan un antidepresivo; que lo que realmente necesitan, es un ¡AMANTE!

Cómo es posible que un profesional se despache alegremente con una sugerencia tan poco científica! - piensan escandalizadas.

Entonces, les doy la siguiente definición:

AMANTE es "Lo que nos apasiona".
Lo que ocupa nuestro pensamiento antes de quedarnos dormidos y es también quien a veces, no nos deja dormir.

Nuestro AMANTE es lo que nos vuelve distraídos frente al entorno.

Lo que nos deja saber que la vida tiene motivación y sentido.

A veces a nuestro amante lo encontramos en nuestra pareja, en otros casos en alguien que no es nuestra pareja.

También solemos hallarlo en la investigación científica, en la literatura, en la música, en la política, en el deporte, en el trabajo cuando es vocacional, en la necesidad de trascender espiritualmente, en la amistad, en la buena mesa, en el estudio, o en el obsesivo placer de un hobby...

En fin, es "alguien" o "algo" que nos pone de "novio con la vida" y nos aparta del triste destino de vegetar.

Y que es vegetar?

Vegetar es tener miedo a vivir.

* es dedicarse a espiar como viven los demás,
* es tomarse la presión,
* deambular por consultorios médicos,
* tomar remedios multicolores,
* alejarse de las gratificaciones,
* observar con decepción cada nueva arruga que nos devuelve el espejo
* cuidarnos del frío, del calor, de la humedad, del sol y de la lluvia.

Vegetar es postergar la posibilidad de disfrutar hoy, esgrimiendo el incierto y frágil razonamiento de que quizás podamos hacerlo mañana.

Por favor no te empeñes en vegetar, búscate un amante, sé también un amante y un protagonista... de la vida.

La psicología después de estudiar mucho sobre el tema descubrió algo trascendental:

"Para estar contento, activo y sentirse feliz, hay que estar de novio con la vida".

Autor: Dr. Jorge Bucay

lunes, 10 de mayo de 2010

OSHO HABLA SOBRE EL AMOR A SI MISMO


Si ni siquiera tú eres capaz de amarte, ¿quién se va a tomar la molestia de hacerlo?

"Si no te gusta tu casa, no la limpiarás; 
si no te gusta tu casa, no la pintarás; 
si no te gusta, no la rodearás de un bello jardín 
con un estanque con flores de loto. 
Si te amas a ti mismo, 
crearás un jardín alrededor de ti. 
Tratarás de explotar tus potencialidades, 
de exteriorizar lo que puedes expresar. 
Si te amas, 
continuarás colmándote, alimentándote.

Si te amas, 
te sorprenderás: 
otros te amarán. 
Nadie ama a una persona que no se ama a sí misma. 
Si ni siquiera tú eres capaz de amarte, 
¿quién se va a tomar la molestia de hacerlo?".

Osho, Amor, libertad y soledad. Una nueva visión de las relaciones
 

viernes, 5 de febrero de 2010

UN ERROR AFORTUNADO



UN ERROR AFORTUNADO

En el salón de clase había dos alumnos que tenían el mismo apellido:
Urdaneta. Uno de los Urdaneta, el más pequeño, era un verdadero dolor de
cabeza para la maestra: indisciplinado, poco aplicado en sus estudios, buscador
de pleitos. El otro Urdaneta, en cambio, era un alumno ejemplar.
Tras la reunión de representantes, una señora de modales muy finos se
presentó a la maestra como la mamá de Urdaneta. Creyendo que se trataba de la
mamá del alumno aplicado, la maestra se deshizo en alabanzas y felicitaciones y
repitió varias veces que era un verdadero placer tener a su hijo como alumno.
A la mañana siguiente, el Urdaneta revoltoso llegó muy temprano al colegio
y fue directo en busca de su maestra. Cuando la encontró, le dijo casi entre
lágrimas: "Muchas gracias por haberle dicho a mi mamá que yo era uno de sus
alumnos preferidos y que era un placer tenerme en su clase. ¡Con qué alegría me
lo decía mamá! ¡Qué feliz estaba! Ya sé que hasta ahora no he sido bueno, pero
desde ahora lo voy a ser"
La maestra cayó en la cuenta de su error pero no dijo nada. Sólo sonrió y
acarició levemente la cabeza de Urdaneta en un gesto de profundo cariño. El
pequeño Urdaneta cambió totalmente desde entonces y fue, realmente, un placer
tenerlo en clase.

martes, 2 de febrero de 2010

LOS 3 COLADORES


LOS TRES COLADORES

En cierta ocasión, un hombre se acercó a Sócrates y le dijo:
-Tengo que contarte algo muy serio de un amigo tuyo.
Sócrates le miró profundamente con sus ojos de sabio y le preguntó:
-¿Ya pasaste lo que me quieres contar por la prueba de los tres coladores?
-¿Qué prueba es esa? -le dijo desconcertado el hombre.
-Si no lo sabes, escúchame bien. El primero de los tres es el colador de
la verdad. ¿Estás completamente seguro de que es cierto lo que me quieres
contar?
-En realidad, seguro, seguro, no. Creo que es cierto porque lo escuché de
un hombre muy serio, que no acostumbra decir mentiras.
-Si eso es así, con toda seguridad que no lo pasaste por el segundo
colador. Se trata del colador de la bondad.
El hombre se sonrojó y respondió con timidez:
-Ciertamente que no.
Sócrates lo miró compasivamente y siguió diciéndole:
-Aunque hubieras pasado lo que quieres decirme por estos dos primeros
coladores, todavía te faltaría el tercero, el de la utilidad. ¿Estás seguro que me va
a ser realmente útil lo que quieres contarme?
-¿Util? En verdad, no.
-¿Ves? –le dijo el sabio-, si lo que me quieres contar no sabes si es
verdadero, y ciertamente no es ni bueno ni provechoso, prefiero que no me lo
digas y lo guardes sólo para ti

lunes, 26 de octubre de 2009

APRENDER A VIVIR MEJOR por Jorge Bucay

Enfrentar el desafío de nuestro día a día se vuelve cada vez más difícil. Es así para nosotros, para nuestras parejas y para nuestra familia. Es así en nuestra ciudad, en nuestra provincia y sobre todo en nuestro herido país. El mundo es un espacio complicado, cuanto más para nosotros los argentinos, después de tan difíciles años.
Me anima la idea de reaprender a disfrutar de nuestras vidas. Disfrutar quiere decir tomar un fruto, paladearlo, saborearlo, conocerlo. El fruto es cada cosa y cada momento, alegre o triste, extraordinario o cotidiano, placentero o doloroso. Degustar es vivirlo comprometidamente. Qué estúpido sería el trabajo de hacer crecer un árbol, plantarlo, sostenerlo, regarlo y protegerlo, para después, por apuro, por distracción, por miedo o por culpa, no tomar de sus frutos. Qué tonto trabajo el de hacer crecer los frutos que uno nunca comerá, ni dejará para que otros coman, ni regalará a nadie ni se ocupará de que estén a disposición de quienes los necesiten.
¿Qué hace falta, qué es necesario, cuál es el camino para aprender a vivir mejor?
La primera condición es darse cuenta de que la vida, tal cual es, con todas sus dificultades, vale la pena. Quiero decir que vale la pena. Es decir, que vale penar por ella, padecer por ella, entristecer y dolerse por ella. Tanto más si estamos dispuestos a apostar, casi a ciegas, por lo que sigue, por el resto de nuestra vida, que como dice la canción, empieza hoy.
Me contaron un cuento...
El enorme y lujuso auto estacionó frente a la parroquia. De él bajó un hombre de mediana edad, muy bien vestido y con signos de indudable prosperidad. Se dirigió al cura párroco y le dijo:
- ¿Se acuerda de mí, padre?
El cura lo miró por encima de las gafas, jamás olvidaba una cara.
- Claro, estuviste aquí hace casi un año, vestías en harapos y tenías hambre. Decías que habías perdido todo, que te descuidaste y que tu propia gente te había robado, estafado y humillado. Pero si mal no recuerdo, también sostenías que ya no había posibilidades para tí... y por lo que se ve, estabas equivocado.
- Estaba muy equivocado, padrecito, porque ese día usted me dio un consejo, ¿lo recuerda?
- Sí. Creo que te conté que mis ancestros en España cuando tenían un problema y no encontraban solución, tomaban los Santos Evangelios y los dejaban caer sobre la mesa para que se abriera al azar y ponían luego un dedo en el texto sin mirar dónde, porque confíaban en que Dios los guiará a la respuesta precisa...
- Exacto. Le confieso, padre, que me fui a casa riéndome de su ingenuidad. Mi problema es concreto pensé, qué tendría que ver Dios con todo eso. Pero esa noche me encontré tan desesperado que tomé el libro de los Evangelios del cuarto de mi madre y me animé a seguir su consejo... Al leer lo que señalaba, entendí todos mis errores y pude salir del horrible lugar en el que estaba... en señal de gratitud, he traído una donación para la parroquia, espero no ofenderlo. Volveré el año próximo. Una vez más, gracias padre, ha sido un placer conocerlo.
Y dicho esto empezó a marcharse...
- Un momento, hijo mío -lo detuvo el cura-, me gustaría saber, antes de que te vayas, qué decía la frase que tu dedo señaló en el Evangelio.
- Ah, sí, claro padre, decía "Capítulo 18".
- Perdona mi mala memoria -respondió el cura- pero, ¿qué dice el capítulo 18?
- No lo sé padre, nunca lo leí -dijo el hombre-. Lo que pasó fue que al ver la frese, me di cuenta de que más allá de lo que dijera el capítulo 18... el capítulo 17 había terminado.
Vale la pena insistir, crear, reintentar, reempezar, construir y compartir.
Vale la pena vivir.

martes, 22 de septiembre de 2009

¿BUENA SUERTE? ¿MALA SUERTE? ¿QUIÉN SABE?

¿BUENA SUERTE? ¿MALA SUERTE? ¿QUIÉN SABE?

Una vieja historia habla del Chino Lee, un anciano labrador que tenía un viejo caballo para cultivar sus campos. Un día el caballo escapó hacia las montañas, para los vecinos de la comunidad eso era una desgracia, se acercaron al Chino Lee para condolerse y este les replicó: ¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?.

Unas semanas después el caballo volvió de las montañas trayendo consigo una manada de caballos salvajes. Ahora el Chino Lee tenía muchos caballos. Entonces los vecinos felicitaron al labrador por su buena suerte. Este les respondió: ¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?.

Tiempo después, cuando el hijo del labrador intentó domar uno de aquellos caballos salvajes, cayó y se rompió una pierna. Todo el mundo consideró esto como una tragedia. No así el labrador quién se limitó a decir: ¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?.

Unas semanas mas tarde estalló la guerra, el ejército entró al poblado y fueron reclutados todos los jóvenes que se encontraban en buenas condiciones. Cuando vieron al hijo del Chino Lee con la pierna rota lo dejaron tranquilo. Los vecinos vinieron a felicitarlo por su buena suerte. Con su acostumbrada serenidad comenta: ¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?.

EL PERRO FIEL

Una pareja de jóvenes, llevaban varios años casados y nunca pudieron tener hijos. Para no sentirse solos, compraron un cachorrito de pastor alemán. Lo querían como a su propio hijo. El cachorro creció hasta convertirse en un hermoso pastor alemán.

En más de una ocasión salvó a la pareja de ser atacada por ladrones. Siempre fue muy fiel, quería y defendía a sus dueños contra cualquier peligro. Por fin, al cabo de siete años, la pareja logró tener el hijo tan ansiado. Estaban locos de contentos con el bebé y fueron disminuyendo las atenciones que tenían con el perro. Éste se sintió relegado y comenzó a sentir celos del recién nacido. Ya no era el perro cariñoso y fiel que tuvieron durante siete años.

Un día, dejaron al bebé durmiendo plácidamente en la cuna y fueron a la terraza a preparar una barbacoa. Cuál fue su sorpresa, cuando se dirigían al cuarto del bebé y ven al perro en el pasillo con la boca ensangrentada, moviéndoles la cola. El dueño del perro, pensando lo peor, sacó un arma y en el mismo momento mató al perro, corre al cuarto del bebé y encuentra una gran serpiente degollada. El dueño comienza a llorar amargamente y exclama: "He matado a mi perro fiel!!!

Moraleja:

¿Cuántas veces no hemos juzgado injustamente a las personas? Y lo que es peor: las juzgamos y condenamos sin investigar a qué se debe su comportamiento; cuáles son sus pensamientos y sus sentimientos?.

♫ A veces, muchas veces, más de cuatro veces...las cosas no son tan malas como parecen, sino todo lo contrario.

sábado, 29 de agosto de 2009

FANTASMAS

AHUYENTANDO LOS FANTASMAS
Durante años, Hitoshi trató -inútilmente-de despertar el amor de aquella que creía la mujer de su vida. Pero el destino es irónico: el mismo día que ella finalmente lo aceptó como futuro esposo, también descubrió que padecía una dolencia incurable y que no viviría mucho tiempo.
Seis meses después, ya cerca de la muerte, ella le pidió:
-Quiero que me prometas una cosa: nunca te enamorarás de nuevo. Si lo haces, volveré todas las noches para espantarte.
Y cerró los ojos para siempre. Durante muchos meses, Hitoshi evitó acercarse a otras mujeres, pero el destino siguió siendo irónico, y le descubrió un nuevo amor. Cuando se preparaba para casarse, el fantasma de su ex-amada cumplió su promesa, y se le apareció:
-Me estás traicionando -dijo.
-Durante años te entregué mi corazón, y tú no me correspondiste -respondió Hitoshi. -¿No te parece que merezco una segunda oportunidad de ser feliz?
Pero el fantasma de su ex amada no quiso saber de disculpas, y todas las noches se presentaba para asustarlo. Le contaba en detalle lo que había sucedido durante el día, qué palabras de amor le había dicho a su novia, cuántos besos y abrazos se habían dado.
Hitoshi ya no podía dormir más, y fue a buscar a Bashó, el maestro zen.
-Es un fantasma muy hábil -le dijo Bashó.
-¡Sabe todo, hasta los menores detalles! Y está llevando mi noviazgo a su fin, porque no consigo dormir, y en los momentos de intimidad con mi amada, siento vergüenza.
-Vamos a ahuyentar a este fantasma -le aseguró Bashó.
Aquella noche, cuando el fantasma regresó, Hitoshi lo interrumpió antes de que dijera la primera frase.
-Tú eres un fantasma tan sabio, que vamos a hacer un trato. Como me vigilas todo el tiempo, voy a preguntarte algo que hice hoy; si aciertas, dejo a mi novia y nunca más miraré a mujer alguna. Si te equivocas, tienes que prometerme que no volverás a aparecerte, so pena de ser condenado por los dioses a vagar para siempre en la oscuridad.
-De acuerdo -respondió el fantasma, confiado.
-Esta tarde, estuve en el mercado, y en determinado momento tomé un puñado de granos de trigo de una bolsa.
-Lo ví -dijo el fantasma.
-La pregunta es la siguiente: ¿cuántos granos de trigo tomé?
El fantasma, en ese mismo momento, cayó en la cuenta que no conseguiría jamás responder a la pregunta. Para evitar ser perseguido por los dioses en la oscuridad eterna, desapareció para siempre.
Dos días después, Hitoshi se acercó a la casa del maestro zen.
-Vine a agradecerle.
-Aprovecha para aprender las lecciones que formaron parte de esta experiencia tuya -le respondió Bashó.
"En primer lugar, ese espíritu regresaba siempre porque tú le tenías miedo. Si quieres ahuyentar una maldición, no le des ninguna importancia.
"Segundo: el fantasma sacaba provecho de tu sentimiento de culpa: cuando nos sentimos culpables, siempre deseamos -inconcientemente-que nos castiguen.
"Y finalmente: nadie que realmente te amase te habría obligado a hacer este tipo de promesa. Si tú quiere entender el amor, aprende de la libertad".

lA MUJER PERFECTA

LA MUJER PERFECTA
Nasrudin conversaba con un amigo.
-Entonces, ¿nunca pensaste en casarte?
-Sí pensé -respondió Nasrudin. -En mi juventud, resolví buscar a la mujer perfecta. Crucé el desierto, llegué a Damasco, y conocí una mujer muy espiritual y linda; pero ella no sabía nada de las cosas de este mundo.
Continué viajando, y fui a Isfahan; allí encontré una mujer que conocía el reino de la materia y el del espíritu, pero no era bonita. Entonces resolví ir hasta El Cairo, donde cené en la casa de una moza bonita, religiosa, y conocedora de la realidad material.
-¿Y por qué no te casaste con ella?
-¡Ah, compañero mío! Lamentablemente ella también quería un hombre perfecto.

CONVENCIENDO A LOS OTROS

CONVENCIENDO A LOS OTROS
Un profeta llegó cierta vez a una ciudad para convertir a sus habitantes.
Al principio, las personas parecían entusiasmadas con lo que oían. Pero -poco a poco-la rutina de la vida espiritual se hizo tan difícil, que los hombres y las mujeres se apartaron, hasta que no quedó ni un alma que lo escuchara.
Un viajante, al ver al profeta que predicaba solo, preguntó:
-¿Por qué continúas exaltando las virtudes y condenando los vicios? ¿No ves que aquí nadie te escucha?
-Al principio, yo esperaba cambiar a las personas -dijo el profeta. -Si todavía hoy sigo predicando, es sólo para impedir que las personas me cambien a mí.

LA LEY Y LAS FRUTASC

LA LEY Y LAS FRUTAS
En el desierto, las frutas eran raras. Dios llamó a uno de sus profetas y le dijo:
-Cada persona puede comer una sola fruta por día.
La costumbre fue obedecida por generaciones, y la ecología del lugar se preservó. Como las frutas que sobraban daban simiente, otros árboles nacieron. En corto tiempo, toda la región se transformó en un suelo fértil, envidiado por las otras ciudades.
El pueblo, sin embargo, continuaba comiendo una fruta por día, fiel a la recomendación que a un antiguo profeta le habían transmitido sus ancestros. Más aún, no dejaban que los habitantes de otras aldeas aprovecharan las abundantes cosechas que se daban todos los años.
El resultado era uno: la fruta quedaba podrida en el suelo.
Dios llamó a un nuevo profeta y le dijo:
-Deja que coman toda la fruta que quieran. Y haz que compartan las cosechas con sus vecinos.
El profeta volvió a la ciudad con el nuevo mensaje. Pero terminó siendo apedreado, puesto que la costumbre había arraigado en el corazón y la mente de cada uno de los habitantes.
Con el tiempo, los jóvenes de la aldea comenzaron a cuestionar esa costumbre bárbara. Pero como la tradición de los más viejos era intocable, resolvieron apartarse de la religión. Así podían comer cuanta fruta quisieran y dar la que sobraba a los que necesitaban alimentos.
En la iglesia del lugar sólo quedaron los que se consideraban santos. Aunque, la verdad, no eran más que personas incapaces de percibir que el mundo se transforma y que debemos transformarnos con él.

SOBRE EL PERDON

LA ESENCIA DEL PERDÓN
Uno de los soldados de Napoleón cometió un crimen -la historia no cuenta cuál-y fue condenado a muerte.
En la víspera del fusilamiento, la madre del soldado fue a implorar para que la vida de su hijo fuese preservada.
-Señora mía, lo que su hijo ha hecho no merece clemencia.
-Lo sé -dijo la madre. -Si la mereciera, no sería realmente un perdón. Perdonar es la capacidad de ir más allá de la venganza o de la justicia.
Al escuchar estas palabras, Napoleón conmutó la pena de muerte por el exilio.

EL PRECIO & LA PREGUNTA

EL PRECIO DE LA PREGUNTA
El rabino vivía enseñando que las respuestas están dentro de nosotros mismos. Pero sus fieles insistían en consultarlo acerca de todo lo que hacían.
Un día, el rabino tuvo una idea: colocó un cartel en la puerta de su casa, y escribió:
RESPONDO CADA PREGUNTA POR 100 MONEDAS
Un comerciante decidió pagar. Le dio el dinero al rabino, mientras comentaba:
-¿No le parece que es un poco caro cobrar tanto por una pregunta?
-Me parece -dijo el rabino. -Y acabo de responderla. Si quieres saber más, tendrás que pagar otras cien monedas. O busca la respuesta dentro de tí mismo, que es más barato y más eficaz. A partir de ese día, nunca más lo molestaron

EL MONJE Y LA PROSTITUTA

EL MONJE Y LA PROSTITUTA (COELO)
Vivía un monje en las cercanías del templo de Shiva. En la casa de enfrente, vivía una prostituta. Al observar la cantidad de hombres que la visitaban, el monje decidió llamarla:
-Eres una gran pecadora -la reprendió. -Le faltas el respeto a Dios todos los días, y todas las noches. ¿Será posible que no puedas detenerte, y reflexionar sobre tu vida después de la muerte?
La pobre mujer quedó muy conmovida con las palabras del monje; con sincero arrepentimiento le oró a Dios, implorando su perdón. También pidió que el Todopoderoso la ayudara a encontrar una nueva manera de ganarse el sustento.
Pero no encontró ningún trabajo diferente. Y después de una semana de pasar hambre, volvió a la prostitución.
Pero, cada vez que le entregaba su cuerpo a un extraño, le rezaba al Señor y le pedía perdón.
El monje, irritado porque su consejo no había producido ningún efecto, pensó para sí:
"A partir de ahora voy a contar cuántos hombres entran en esa casa -hasta el día de la muerte de esta pecadora."
Y desde ese día, no hizo otra cosa que no fuera vigilar la rutina de la prostituta: por cada hombre que entraba, colocaba una piedra en una pila.
Pasado algún tiempo, el monje volvió a llamar a la prostituta y le dijo: -¿Ves esta pila? Cada piedra representa uno de los pecados mortales que has cometido, aún después de mis advertencias. Y ahora te lo vuelvo a decir: ¡cuidado con las malas acciones!
La mujer comenzó a temblar, al darse cuenta cómo se iban acumulando sus pecados. Al volver a su casa, derramó lágrimas de sincero arrepentimiento, orando:
-¡Oh, Señor!, ¿cuándo tu misericordia me va a librar de esta miserable vida que llevo?
Su plegaria fue escuchada. Ese mismo día, el ángel de la muerte pasó por su casa, y la llevó. Por la voluntad de Dios, el ángel cruzó la calle y también cargó al monje consigo.
El alma de la prostituta subió inmediatamente a los Cielos, mientras que los demonios se llevaron al monje al Infierno. Cuando se cruzaron a mitad de camino, el monje vió lo que estaba ocurriendo, y clamó:
-¡Oh, Señor! ¿Es ésta tu justicia? ¡Yo, que pasé mi vida en devoción y pobreza, ahora soy llevado al infierno, mientras que esta prostituta, que vivió en constante pecado, está subiendo al cielo!
Al escuchar esto, uno de los ángeles respondió:
-Son siempre justos los designios de Dios. Tú creías que el amor de Dios se limitaba a juzgar el comportamiento del prójimo. Mientras que llenabas tu corazón con la impureza del pecado ajeno, esta mujer oraba fervorosamente día y noche. El alma de ella quedó tan liviana después de llorar, que podemos llevarla hasta el Paraíso. Tu alma quedó cargada de piedras, y no podemos hacerla subir hasta lo alto.

EL VALOR DEL TIEMPO ( pablo coelo)

EL VALOR DEL TIEMPO
Para que usted entienda el valor de un año: pregúntele a un estudiante que no haya pasado sus exámenes finales.
Para que usted entienda el valor de un mes: pregúntele a una madre que haya tenido un hijo prematuro.
Para que usted entienda el valor de una semana: pregúntele al editor de una revista semanal.
Para que usted entienda el valor de una hora: pregúntele a los enamorados que están esperando el momento del encuentro.
Para que usted entienda el valor de un minuto: pregúntele a una persona que haya perdido el tren, el ómnibus o el avión.
Para que usted entienda el valor de un segundo: pregúntele a cualquiera que haya sobrevivido a un accidente. Para que usted entienda el valor de un milisegundo: pregúntele a alguien que haya ganado una medalla de plata en las Olimpíadas

SATANAS VENDE OBJETOS USADOS

Satanás Vende Objetos Usados
Como necesita adaptarse a los nuevos tiempos, Satanás decidió hacer una liquidación de gran parte de su stock de tentaciones. Puso anuncios en los diarios y atendió a los clientes, en su oficina, durante todo el día.
Era un stock fantástico: piedras para que los virtuosos tropezaran, espejos que aumentaban la importancia personal, anteojos que disminuían la importancia de los demás. Colgados de la pared, algunos objetos llamaban mucho la atención: un puñal de hoja curva, para ser usado en la espalda de alguno, y grabadoras que sólo registraban chismes y mentiras.-¡No se preocupen por el precio! -gritaba el viejo Satanás a los potenciales compradores. -¡Llévenlo hoy, paguen cuando puedan!
Uno de los visitantes notó, puestas en un costado, dos herramientas que parecían muy usadas y que casi no llamaban la atención. Sin embargo, eran carísimas. Curioso, quiso saber la razón de esa aparente discrepancia. -Están gastadas porque son las que más uso -respondió Satanás, riendo. -Si llamaran mucho la atención, la gente sabría cómo protegerse de ellas. "Sin embargo, ambas valen el precio que pido por ellas: una es la Duda y la otra es el Complejo de Inferioridad. Todas las otras tentaciones siempre pueden fallar, pero estas dos siempre funcionan."

jueves, 21 de mayo de 2009

UN HOMBRE VISITA UN SABIO

Un señor va a visitar a un sabio y le dice:
—Yo quiero que me enseñes tu sabiduría porque quiero ser sabio; quiero poder tomar la decisión adecuada en cada momento. ¿Cómo hago para saber cuál es la respuesta indicada en cada situación?
Entonces, el sabio le dice:
—En lugar de contestarte te voy a hacer una pregunta: Por una chimenea salen dos señores, uno de ellos con la cara tiznada y el otro con la cara limpia, ¿cuál de los dos se lava la cara?
—Bueno, eso es obvio —dice el hombre—, se lava la cara el que la tiene sucia.
Y el sabio le contesta:
—No siempre lo obvio es la respuesta indicada. Andá y pensá.
El hombre se va, piensa durante quince días y regresa contento para decirle al sabio:
—¡Qué estúpido fui! Ya me di cuenta: el que se lava es el que tiene la cara limpia. Porque el que tiene la cara limpia ve que el otro tiene la cara sucia y entonces piensa que él mismo también la tiene sucia. Por eso se lava. En cambio, el que tiene la cara sucia ve que el otro tiene la cara limpia y piensa que la de él también debe estar limpia. Por eso no se lava.
—Muy bien —agrega el sabio—, pero no siempre la inteligencia y la lógica pueden darte una respuesta sensata para una situación. Andá y pensá.
El hombre regresa a su casa a pensar. Pasados quince días vuelve y le dice al sabio:
—¡Ya sé! Los dos se lavan la cara. El que tiene la cara limpia, al ver que el otro la tiene sucia, cree que la suya también está sucia y por eso se lava. Y el que tiene la cara sucia, al ver que el otro se lava la cara piensa que él también la tiene sucia y entonces también se la lava.
El sabio hace una pausa y luego añade:
—No siempre la analogía y la similitud te sirven para llegar a la respuesta correcta.
—No entiendo —dice el hombre.
El sabio lo mira atentamente y le dice:
—¿Cómo puede ser que dos hombres bajen por una chimenea, uno salga con la cara sucia y el otro con la cara limpia?